Alarmas y sorpresas, y el destino
errante de quien ha visto el llanto,
acatan la doctrina del espanto
y encuentran acertado el desatino.
Rozan la alegría, ven el cielo,
visten y desnudan mi lamento,
nutren y desnutren lo que el viento
lleva desde el nido hacia el recelo.
Cansado del latido irrepetible
que no supe perder airosamente,
del incontable número de gente,
del ruido, de volverme predecible,
qué hago aquí en el fin que defenestro
con cólera, qué hago entre lo nuestro.
Errante
• 26.10.09 • 0 críticas
Etiquetas:
2009,
Bruno Cappello,
El centro sin suburbios,
Errante,
poesía,
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